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  • Foto del escritorOroyelix Lozada

De la casa a la primera fábrica de tequeños en Uruguay


Muchos emprendimientos empezaron en un cuarto, una casa o una cochera.


Tequeños La Rambla empezó en la cocina del apartamento de unas amigas. Ellas se iban a trabajar y yo me quedaba en casa esperando por una llamada que no pasaba.


Así que probaba con masas y tomaba fotos de mis primeros tequeños. Registraba casi todo lo que hacía. De noche ellas llegaban y me contaban su día de trabajo mientras probaban los tequeños 😄


A veces no quería salir a comprar ninguna materia prima para hacer nada porque en mi cabeza asechaba el impostor con una pregunta no menos cierta ¿para qué moverme e in comprar materia prima si no tengo clientes que los compren?, me excusaba.


Seguía esperando por alguna empresa que se fijara en mi currículo y me ofreciera un empleo como Community Manager o Copywriter o «cualquier cosa» del área de marketing.


Y no pasaba. Decidía entonces invertir horas en lo que podía controlar y dependía de mi: en amasar y enrollar, probar con panceta (tocineta) o algún sabor dulce como la guayaba. Recuerdo que intenté, incluso, hacer tequeños de pizza y fracasé rotundamente. Estos intentos no los disfrutaba del todo.


Solía recriminarme que no había emigrado para «hacer tequeños».


No sabría precisar en qué momento solté la idea de tener un empleo formal y me fui aferrando al hecho de emprender.


Se me hizo difícil en muchas oportunidades responder a la pregunta infaltable “¿y qué haces, dónde trabajas?”


Enamorarme de lo que hago llevó tiempo porque hasta que no esclarecí lo que realmente quería, era difícil concentrar esfuerzos hacia ese objetivo. Me mantenía dispersa, frustrada, sin rumbo, un barquito a la deriva com una marinera desesperada por no obtener lo que quería: un pinche trabajo con un sueldo mensual 🤓


Hoy la historia ya es otra tras un proceso de cambio de hábitos y pensamientos. Me sumergí en el mundo del emprendimiento, entendí su conceptualización y busqué profesionalizar y crear un negocio más allá de hacer tequeños. 


De hacer tequeños en la cocina de mis roomies, pasé a enrollarlos en un monoambiente que vivía con quien fue mi pareja y ahora socia. Después de trabajar muchísimo, ir sumando gente de a poco al equipo pasamos de casa a la primera fábrica de tequeños en Uruguay 🇺🇾 


Te brindo más detalles de esta historia en este episodio de mi podcast



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